Recuerdo haber visto de pequeño capítulos sueltos de una serie extrañísima que despertó mi imaginación y generó inmediatamente todo un universo mágico y a la vez científico en mi cabeza. Años después descubrí que aquella serie se llamaba Doctor Who, cuando de repente volvió a la vida de la mano de Steven Moffat (el mismo que reversionó esa obra maestra llamada Sherlock) y se convirtió en un referente para todo aquel que amase la ciencia ficción blanda.

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De este cabezón salen ideas brillantes

Doctor Who es una serie única gracias al personaje que le da nombre. Es nuestro Merlín, nuestro Yoda, nuestra navaja suiza con patas. Él es un deus ex machina (en este artículo de mi blog sobre escritura os explico qué es eso), capaz de salir airoso de cualquier situación. Y lo hace con la herramienta más poderosa: el cerebro.

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Se ha flipado el que escribe esto

El Doctor no es un gran luchador, ni  tan siquiera un tipo mañoso a lo Mac Gyver. El Doctor es un ser empático y muy listo, capaz de anticiparse a sus enemigos comprendiendo sus motivaciones. Él es una especie de Sherlock Holmes espacial capaz de resolver misterios de todo tipo, desde aquellos relacionados con la robótica a esos que nos hablan de la composición de nuestra alma.

El Doctor se ha reencarnado muchas veces, con más o menos acierto, pero siempre ha conservado eso que lo hacía único. Estamos ante un pacifista que prefiere sentarse a tomar el té con sus enemigos, un tipo que en lugar de pistola lleva un destornillador sónico, su particular varita mágica capaz de conjurar una pseudotecnología única.

Esa misma pseudotecnología (o tal vez una tecnología que no comprendemos y que consideramos mágica) impregna cada circuito de su nave espacial, la TARDIS, una máquina del tiempo capaz de llevarnos en cada capítulo a un lugar y momento distinto.

Doctor Who es una serie mágica porque es capaz de mezclar con habilidad capítulos históricos con aquellos totalmente inventados, unir robots con duendes y dragones con cruceros espaciales. Es una serie que no tiene miedo a romper convenciones y a traspasar esas  fronteras que muchos puristas de los géneros establecen. Tal vez por ello se ha convertido en un producto imperecedero, ya que no atiende a modas o tendencias. Doctor Who es un cajón de sastre donde tiene cabida todo lo que a uno se le ocurra, donde el único límite es la imaginación.

Tal vez por eso estamos ante una serie tan inclasificable, y tal vez por eso mi libro EL VAGAMUNDOS se inspira claramente en sus principios de libertad y riesgo.

Si tienes un rato, no olvides visitar MULTIVERSO EBOOKS si quieres conocer a mi propio Doctor Who entre otros personajes.

 

 

 

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