Si has visto cualquier película de la saga Alien, te darás cuenta de que su director ideó un universo totalmente contrapuesto a Star Wars. Si en esta última las naves eran luminosas y cálidas, el universo de Alien son sucias, mugrientas y llenas de escapes. La pesadilla de cualquier fontanero.

Todas las tuberías de la nave Nostromo tienen fugas, goteras y elementos peores. En Alien, el bicho xenomorfo es el  menor de los peligros. Lo sorprendente es que ese trasto siga volando, y que nadie de riesgos laborales lo haya precintado.

Resultado de imagen de alien spaceballs gif
Una escena eliminada de “Alien” por su extrema crudeza

Porque su director Ridley Scott pretendía, y con mucho acierto, mostrarnos la historia de un futuro realista, en el que las grandes naves no dejan de ser grandes camiones y sus conductores no son hombres con poderes místicos, sino camioneros que tan solo quieren ganarse un buen sueldo.

Es gracias a esto que la presencia del alien cobra fuerza. Los humanos a los que ataca son de carne y hueso, personas normales y corrientes con un trabajo normal y corriente (al menos en ese futuro). Gracias a eso empatizamos aún más con los protagonistas, y su enfrentamiento se vuelve épico.

Así, tenemos a una mujer, Ripley, que no es soldado, ni sabe manejar una pistola. Se establece una lucha de intelecto contra fuerza bruta.

Pero si seguimos analizando la película, nos daremos cuenta de que además de fontaneros, Alien esconde a princesas.

Porque la película no es más que un cuento de hadas con dragones y castillos.

En este caso Nostromo, esa nave, es un descomunal castillo, en cuyo interior se esconde una princesa, la teniente Ripley. A su vez, ésta es atacada por un dragón (El alien).

Resultado de imagen de nave nostromo
Un castillo de manual

Y ahora os preguntaréis… ¿si se trata de un cuento de hadas… dónde está el príncipe azul?

Esa es la genialidad de Alien: Ripley es a la vez princesa y príncipe azul, a la vez la víctima y su propia salvadora.

Ripley empieza siendo una princesa desvalida y frágil, pero a medida que avanza la historia toma conciencia de su propio poder y se convierte en ese príncipe azul capaz de acabar con el dragón.

Por desgracia, lo de la fontanería de la Nostromo no tenía solución, y por eso acaba volando la nave.

Así que os voy a dar dos consejos: uno, si viajáis por el espacio, no recojáis huevos alienígenas.

Y dos: aprended fontanería, porque en el espacio no se escuchan los gritos ni te escuchan los fontaneros de guardia.

Ya, para acabar, solo decirte que si te gusta la ciencia ficción, deberías pasarte por MULTIVERSO EBOOKS 🙂

 

Anuncios